Muerte = Vida

Al parecer, el título deja mucho a pensar, porque es complicado escuchar o leer una frase así “Muerte = Vida”. Como que no encuadra bien en nuestra mente humana, pero en la mente de Dios es posible.
Ahora la pregunta es: Cómo eso es posible?

La respuesta es fácil, pero tenemos que buscar bien… precisamente en la Biblia encontramos esa respuesta.
(Lo que voy a escribir ahora es mi visión de lo que leí y busqué, no tiene que ser necesariamente así.)

Leyendo el libro del Profeta Isaías, en el capítulo 6 exactamente, me encontré con una sorpresa; si leemos el versículo 1, dice: “En el año que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime…” y ahí me entró la pregunta: Por qué Isaías cita la muerte del rey Uzías, para decir que vio al Señor de esa forma? Qué tiene de importante? Ah? Después pensé y me pregunté otra vez: Quién es el rey Uzías? Qué hizo en su vida, que su muerte fue algo así como una referencia en la vida del profeta, de tal forma que lo citara?
Preguntas que, obviamente, me llevaron a revisar su vida. Y me encontré con la sorpresa del año. El rey Uzías, según lo que dice 2º Crónicas 26 (capítulo completo) hizo lo recto ante los ojos de Jehová… PERO, pero, cometió un simple error que le costó la vida (desde el versículo 16 en adelante): Cuando se sintió poderoso, porque Dios le había prosperado, su corazón se enalteció e hizo algo que no era de su incumbencia, algo que no era para él hacer.
Si leen la historia, se darán cuenta de lo que hizo, se rebeló contra Dios y, por causa de eso, su cuerpo se llenó de lepra hasta el día de su muerte y ahí la conexión… ahí está la cosa. Por eso Isaías citó la muerte de Uzías, porque cuando murió, murió también el pecado que cometió y ahí vino también (para mí) el entender lo que el profeta, según yo, quería decir.

Entonces, escribiré, de la forma que yo pienso que Isaías interpretó los hechos:

“En el año que murió el pecado, el día en que el corazón enaltecido murió, en la hora que la rebelión acabó, entonces y después de eso, Dios se manifestó con gloria y majestad y purificó mi corazón y mi boca.”

Mi corazón estaba apretado cuando pensaba en eso, no podía dejar de dar gracias a Dios por tan grande lección, porque su presencia me llenó, llenó mi corazón.
Sentí, después, que él me decía: “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”

Conclusión (o resumen): Tenemos que hacer morir el pecado en nuestras vidas y así y sólo así, veremos  a Dios manifestarse en nuestras vidas con gloria y poder.

Bendiciones.

Anuncios