Convite!!!

Fala aí,

A Nação Jovem convoca a uma parada maneira, onde você é necessário para completar a lista de participantes.

Lembra que você é importante pra gente, por isso não falte.

Sábado, 19:00 na Estrada do Barro Vermelho nº 1351 (Igreja Nação de Cristo).

Te esperamos lá, valeu?

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Cuando Dios Promete

Es cierto que muchas veces nos dejamos guiar por las circunstancias que nos rodean, que nos dejamos llevar por nuestros impulsos, pero cuando dejamos que Dios guíe nuestras vidas, es completamente diferente. Se siente cuando es Dios el que te dice dónde tienes que ir, lo que tienes que hacer, incluso lo que tienes que decir muchas veces y es hermoso vivir así, dejando nuestra vida dispuesta a lo que Dios quiere hacer, dejar que Dios guíe nuestro bote hasta el otro lado del mar. Me recuerdo de la parte en la Biblia donde se cuenta que Jesús iba con sus discípulos en una barca (Marcos 4:35-41) y él les dice: “Pasemos al otro lado”, y cuando iban en camino, se levantó una tormenta y creían que su barca se hundía, mas Jesús estaba durmiendo; los discípulos, con gran temor, le despertaron para que hiciera algo… se levantó y ordenó que se callara el viento y se calmara el mar, a lo que después les dijo: “¿Cómo no tenéis fe?”. La Biblia no cuenta lo que pasó después, pero se puede concluir fácilmente que llegaron a la otra orilla. Si lo aplicamos en nuestro contexto, la barca seríamos nosotros; el mar, las circunstancias que nos rodean y Jesús actuando como él mismo. Jesús nos dice pasemos al otro lado, eso no más (y a veces esperamos que nos diga cómo llegar), y comenzamos a navegar hacia ese punto que nos mostró, pero sucede en un momento determinado, que se levanta una tormenta, de la cual pensamos que no saldremos con vida, porque vemos que todo se pone en nuestra contra, que todas las cosas que estaban o que están a nuestro lado o que tenemos se nos va de las manos, como que de alguna manera (no sé si sentirán así) todos se alejan o como que nosotros mismos nos alejamos de todo, y creemos que vamos a hundirnos, que no tenemos salida y que nos quedaremos así en medio de la tempestad por siempre, es ahí (y es algo que no entiendo mucho) donde despertamos a Jesús y le decimos, o algunas veces le imploramos que haga algo a favor de nosotros. Se levanta de donde estaba durmiendo, porque él sabe y está seguro de que cuando dice algo, se va a cumplir, que no importa lo que se levante, él tiene la certeza de que vamos a llegar al objetivo que nos traza y, levantando la voz, calma la tempestad en la que estábamos metidos tan fácilmente como comer pan y nos pregunta: ¿Cuál es el tamaño de tu fe? ¿Cuánto crees?, acaso no crees que cuando te digo que voy a hacer algo contigo, ¿Así va a ser?… es en ese momento, cuando nos damos cuenta de que estamos llegando al otro lado del mar y que la tempestad que se levantó no fue, sino una prueba de nuestra fe, para que creamos que lo que Dios nos promete, es y será de la forma que él nos lo dijo que haría. Entonces, no desmayemos si vemos que las circunstancias que nos rodean nos dicen que las cosas no son como las vemos, es decir, que vamos en una dirección incorrecta, si Jesús nos dice que ése es el objetivo a alcanzar, debemos creer como niños, sin dudar un sólo momento de que será así, que lo que el promete, lo cumple, sí o sí, lo cumple. Cuando Dios nos dice que pasaremos al otro lado, es porque pasaremos al otro lado, y punto…

Buen siervo y fiel…

Estando en una reunión de 12, el pastor nos habló de algo que había leído, pero que no había interpretado de la forma que él lo hizo; es así como comienza esta historia: Buen siervo y fiel…
Esa noche fue especialmente “apaleadora”, por qué?, porque aparte de recibir una palabra que me hizo estremecer, el día de trabajo fue más o menos igual.
El pastor nos hizo buscar en Mateo 25, la parábola de los talentos, entonces nos hizo leer dos veces ese pedazo de la Biblia. Después nos preguntó a cada uno lo que nos había llamado la atención, dijimos varias cosas, como por ejemplo, que al que tenía un talento, ése se le fue quitado y fue dado al que tenía más, que el señor entregó a cada uno según su capacidad… pero hubo uno que dijo que a los primeros dos les había dicho “Buen siervo y fiel” y al tercero le dijo “Siervo malo y negligente” (esa palabra retumbó en mis oídos), entonces el pastor se detuvo allí y comenzó a explicar este pedazo.
Fue una revelación de Dios a mi vida, porque no lo había visto desde ese punto, en que el señor dice: Buen siervo y siervo malo, es decir, que para Dios no existen términos medios… ahí se me vino a la mente ese versículo donde dice: “o somos fríos o calientes, a los tibios los vomitaré de mi boca”, entonces vino algo así como cuando sabes que hemos hecho algo que no es correcto, o que lo hemos hecho, pero no de buena forma (me explico: Dios nos entrega talentos según nuestra capacidad (5, 2, 1) y él nos deja la responsabilidad de cuidar esos talentos y hacerlos crecer).
Cuando terminó de interpretarnos esa parábola, hizo la pregunta del millón de dólares: “¿Sientes que eres un buen o un mal siervo?”… la pregunta caló hondo dentro de mí, porque en mi interior sabía que había trabajado en esos talentos que me dio, pero no lo había hecho bien, entonces afloró esa típica sensación de: Oh, Oh! Parece que metí las patas; en eso, vino inmediatamente el Espíritu Santo a poner esa convicción, de que hasta ahora no he sido un buen siervo. A todo esto, en mi mente, me decía a mí mismo: “Pero si yo he hecho la obra que me han dicho que haga, no creo haberlo hecho mal…”, y el pastor pregunta: “¿Y dónde está el fruto?”, ahí, en ese momento, todos mis argumentos se fueron al piso y me sentí un paño para limpiarse los pies, me sentí mal, muy mal, porque no había sido, hasta ese día, un buen siervo y lo único que quería hacer era llorar… lo hice una vez que llegué a mi casa, me fui a mi pieza a orar y pedir perdón, me humillé y le rogué que tuviera misericordia, que no alejara su mano de mí, fue en ese instante cuando sentí el perdón incomparable de Dios en mi vida.
Ahora lucho con todas mis fuerzas por ser un siervo bueno… porque para Dios no hay términos medios… o eres bueno o eres malo…

Ser un buen siervo, no es sólo asistir sagradamente todos los domingos a la Iglesia, o tocar todos los días un instrumento, ser un buen siervo implica, a veces, tener que dejar cosas que nos gustan por hacer la voluntad del Padre, hacer lo que no nos gusta muchas veces… es ahí cuando Dios ve si somos buenos y FIELES o malos y NEGLIGENTES… 

¿Acaso eres un buen siervo o uno malo?
¿Te has hecho esa pregunta? 
Dios, como escribí en un artículo anterior, es un Dios de oportunidades y él trae esa convicción… Aún es tiempo de corregir nuestros errores, si es que hemos sido negligentes y Dios trae la satisfacción si es que hemos hecho un buen trabajo hasta ahora…

Murmuración…. aarrrrrgggggghhhhhh!!!!!!!!

La primera vez que escuché esta palabra, no le tomé el peso ni la implicancia en mi vida, porque no había estado en ese tipo de problemas, no me había metido antes en líos como ese. Pero ahora es diferente, me siento mal porque ocurrió así; pero debo tener en cuanta de que el diablo levanta ese tipo de argumentos, sólo para hacernos caer, para que nos vea tristes y nos robe la bendición… no lo hizo, no logró ese objetivo. Esta vez no podré contar con detalles lo que ocurrió (por respeto), las personas importantes en mi vida lo saben y de ahí no debe salir, para que el objetivo del diablo no se cumpla, por lo tanto, seré más general de lo que comúnmente ustedes han podido leer en los posts anteriores. Y es que cuando dicen cosas de uno, que obviamente no son verdad, la moral se cae, como que todo se viene al suelo, uno se entristece mucho, porque este tipo de pecados se expande muy rápido, más de lo que uno cree, y es tan delicado hablar de esto en específico, que aun para escribir este artículo, tengo que ser muy precavido y cuidadoso de escribir lo justo y necesario. Busqué en la Biblia algún indicio de este pecado y me encontré con la historia de Jeremías, lo que pasó y todo lo que hablaron de él; en el capítulo 20, verso 10 dice: “10. Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12. Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado tu causa.” Después de leer este párrafo, me di cuenta de que Dios reprueba este tipo de hechos y actitudes, pero también está pendiente de que sus hijos no sufran daño… porque tengo que decir que me dañó un poco, me enfurecí mucho, pido perdón porque me descargué con mi pastor, levanté la voz, tenía ganas de golpear cualquier cosa, no sé, estaba muy enojado y es que esa situación me descolocó por completo, me pilló como volando bajo, me remeció el piso y casi, casi me hace caer… me acordé que yo mismo prediqué a mis discípulos acerca de enojarse y molestarse por algo y se me vino a la mente de inmediato… “Airaos, pero no pequéis…”, eso me calmó, mi pastor oró por mí y dejamos todo en las manos de Dios, para que él hiciera su voluntad en este embrollo. Ahora sólo espero en su presencia, escondido en sus brazos, que haga lo que tenga que hacer, porque como dice la canción de Hillsong: “When the oceans rise and thunders roar, I will soar with you above the storm… I will be still, know you are God.”, en español: “Aunque se levante y ruja el mar, volaré sobre la tempestad… quieto estaré, sé que eres Dios.”.No tengo que preocuparme más de lo que pueda pasar… sólo pongo mi confianza y mi vida en las manos de Dios y sé que saldré victorioso… sé que venceré…Yo sé que él es Dios… quieto estaré…Bendiciones… 

ORAR… ORAR… HASTA VER EL MILAGRO…

Es un poco difícil poder pasar un día sin orar, aún cuando ya eres una persona que se ha hecho un hábito, y es que orar, para un cristiano, es fundamental para estar de pie durante el día, como que te da fuerzas para hacer las cosas que con las tuyas no puedes. Eso me ha pasado muchas veces, sobretodo cuando tengo mis días libres, cuando me levanto tarde, cuando hago otras cosas que no tienen importancia o relevancia, reemplazando lo que sí realmente importa, lo que sí tiene una relevancia enorme en mi vida… ORAR. Cuando hablamos de orar, uno se imagina estar 1 hora o más arrodillado, suplicando por piedad o algo por el estilo; pero en estos últimos años, no sé cuántos, he aprendido que no solamente se ora de esa manera, no, existen muchas formas de orar, las que uso frecuentemente son: cuando voy camino a mi trabajo en la mañana o la tarde, voy hablando solo, obvio que no cierro los ojos, puedo chocar con alguien o pisar cosas que dejan esos animales callejeros llamados perros; algunos me quedan mirando y piensan “este está loco” o cosa por el estilo, pero yo voy en mi onda y he sentido la presencia de Dios viniendo sobre mí, haciéndome llorar incluso; también cierro mis ojos y con todo mi corazón digo tres o cuatro palabras y también tiene su efecto; sentado, de pie, arrodillado, tirado en el suelo, junto a mi cama, en cualquier parte; sé y tengo la experiencia de que Dios oye cada una de nuestras peticiones y nuestros ruegos, aún en este momento siento cómo Dios está hablándome a través de lo que estoy escribiendo… siento que esta también es una oración, que va hacia el cielo con todo mi corazón, esperando que sea de un olor fragante, pidiendo perdón por haber descolgado el teléfono espiritual, por haber desconectado mi espíritu del cielo… “Señor, sólo te pido que sigas ministrando mi vida, que sigas llenándome y renovando mi corazón, que sigas cambiando lo que haya que cambiar, que sigas poniendo una porción más grande de tu presencia en mí y que mi carne muera por completo; Papito, que esto que estás haciendo conmigo ahora, puedas hacérselo sentir a los que me diste, un toque de tu presencia, que los cambies así como lo has hecho conmigo, que ministres sus vidas, poniendo palabras en sus corazones que los hagan crecer, así como me has hablado a mí y mucho más, que se puedan enamorar de Ti, como yo lo estoy… te pido por ellos… tu bendición sea sobre ellos. Por los que están sobre mí, por aquellos que me guían, ellos que me hacen crecer con su testimonio y su corrección, que tu unción y tu poder estén en ellos, mis padres espirituales, continúa guiándolos y direccionándolos hacia la perfección que eres Tú, mi amado Jesús; por los que están a mi lado, mis compañeros de batalla, esos que siempre me levantan, que siempre están ahí, en el momento indicado, te doy tantas gracias por haberlos puesto a mi lado, han sido de una bendición enorme; ellos, mis amigos y mis co-12 (hombres y mujeres), gracias por ellos, te pido que una bendición especial sea sobre ellos, llenándolos en este mismo instante… Por mi familia siempre te doy gracias, ya que tu diestra nos ha sostenido, desde que tengo uso de razón, has estado con nosotros, sé que tu bendición está sobre cada integrante, mi papá, mi mamá, mis hermanos y sobre mí…gracias… así como dice esta hermosa canción, que ha sido mi oración diaria: “Dame tus ojos”, “dame lo que necesito para ser como tú”, “dame tu corazón”, es lo que te pido, es lo que ruego, todos los días… ser más como tú… gracias por tu amor y bendición, gracias por amarme tanto, que usas hasta lo inimaginable para darme lecciones de vida, esas que hacen crecer y llegar cada vez más alto, te amo más que a mi vida, tú eres lo más importante en mí, más que cualquier cosa o persona, tú sabes que mi primera opción eres tú y si tengo que renunciar a algo o alguien por amor a Ti, no lo pienso dos veces. Te amo demasiado… eres el amor de mi vida…mi amado…Así como han comentado muchas personas que lo que escribo les bendice, espero que lo anterior no sea la excepción, mi deseo es, que lo que me ocurra pueda bendecir a otros y que puedan crecer… Muchas bendiciones.