Tengo sed…

A veces he sentido sed de varias cosas, sed de tomarme una coca cola; de hacer algo que espero con ansias, etc. Los síntomas que uno experimenta son varios, pero me gustaría encerrarlos en un gran concepto: Necesidad.Estos últimos días me he sentido con ese síntoma, siento sed y me pongo nervioso y no puedo estar tranquilo con esta sensación dentro de mí, como que ese deseo carcome todo tu interior y no te permite hacer nada más que pensar en la forma de saciar toda esa sed que sientes… de esa forma me he sentido y es horrible sentir todo esto que expliqué recién; ahora la pregunta es simple ¿Sed? ¿Y de qué?, la respuesta es simple también: SED DE DIOS. Tengo sed de Dios, sed de su presencia, porque siento que se alejó de mí, no lo siento como hasta hace unas semanas atrás, es complicado poder decir exactamente por qué ocurrió lo que ocurrió, pero siento sed de él y no me aguanto las ganas de saciarla.Afortunadamente, o debiera decir gracias al Espíritu Santo, encontré la fórmula para quitarme esta sed que tengo y es que la encontré en el momento menos indicado, cuando estaba en mi reunión de célula… les cuento: Estaba hablando del mismo tema, cuando de pronto se me enciende una ampolletita en la cabeza, me acuerdo de una reflexión que había hecho hace unos meses atrás acerca de Jesús y la mujer samaritana (Juan 4) y rápidamente la busqué, la encontré y comencé a leer, mis discípulos me miraban con una cara que no les cuento, porque a medida que iba leyendo el párrafo donde dice : “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame de esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”, me tomaba el pelo y decía: “Pero si aquí estaba la respuesta, como no me acordé”. Acto seguido, les dije a mis discípulos que ya tenían la clave o la fórmula para saciar la sed que tuvieran (esto se aplica a todo orden de cosas) y ahí, recién ahí, sentí que Dios me estaba hablando y revelando su presencia; para mí fue un alivio tremendo el saber que Dios aún está a mi lado y, obviamente, seguiré buscando de su presencia, porque todavía siento sed, pero ahora sé la forma de saciarla… sólo hay que pedir, pedir que él sacie toda la sed que siento y, como por arte de magia, la presencia de Dios desciende de forma inmediata y me llena y me sacia… Creo que al final eso era lo que Dios estaba buscando de mí, que le buscara más de lo que ya estaba acostumbrado, a lo mejor él tenía sed de mí… ¿Ah? ¡Claro! A lo mejor él quería estar más tiempo conmigo y no encontraba la forma de decírmelo… me buscó… lo busqué… me encontró… lo encontré… estoy agradecido de tener el Dios que tengo y cada día me enamoro más de él, porque sabe cómo apuntarle a lo que quiero y a lo que necesito… sólo me queda decirle una frasecita, son dos palabras muy simples, pero que encierran todo lo que siento por él: TE AMO PAPITO… (Fueron tres…)

4 pensamientos en “Tengo sed…

  1. Qué hermoso!! Muy lindo es saber que buscás a Dios con muchas ganas. Hago lo mismo!
    Si estoy en el tren, en el colectivo… donde sea, simpre tengo esta misma sed. SED de la presencia del Señor Jesús!!

    Che, estoy muy contenta por leer tu blog y saber que existen jovenes que buscan más y más de Dios.

    Ah! Me encantó saber que tenés en tu casa reunión de célula… yo también!

    Te dejo de nuevo mi e-mail: alves.monique@gmail.com

    Saludos y bendiciones de la chica brasileña,

    Monique

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