Sueño

Durante el sueño, Javier recibe un mensaje de parte de Dios: “Faltan 18 horas para el arrebatamiento!”. Asustado, desesperado y con el espíritu muy estremecido despierta de golpe… son las 06:00 de un día Lunes.
Sin perder tiempo, se viste y sale de casa, pensando en el mensaje que Dios le entregara la noche anterior. Comienza a recordar todos los momentos que pasaron en su vida antes de conocer a Cristo y todos los que vivió hasta aun la noche anterior en la reunión general.
Un aire de felicidad y paz llena su pecho, sabiendo que su futuro está asegurado; pero, al mismo tiempo que se siente así, el recuerdo de sus amigos y familiares que no son salvos empieza a mudar su semblante de alegría para un de dolor y sufrimiento enorme. Casi llorando comienza a correr y llega a la casa de su mejor amigo (06:40), casi sin respiración llama a gritos: “ALEJANDRO!!!! ALEJANDRO!!!!”, éste, somnoliento, con los ojos semi cerrados abre la puerta; sorprendido por tan inesperada y sorpresiva visita, pregunta: “Qué pasa? Sucedió algo malo? Estás bien?”. Casi interrumpiendo, con la voz agitada responde: “Alejandro… uuhhh!!!… tienes que escucharme atentamente… faltan 18 horas para que se cumpla la segunda venida de Cristo… por favor, créeme, convierte tus caminos a Dios… ya no queda nada para que Él venga…”
Alejandro, en una mezcla de desconcierto, asombro, risa, nrviosismo y molestia le dice: “Amigo mío, yo no creo en esas cosas, tú ya sabes de eso… por un segundo pasó por mi cabeza esa idea de aceptar a Jesús, pero me acordé que yo no nací para ser “Evangélico” ni seguir religiones… Relájate, duerme un poquito más – molesto – y después nos tomamos una coca y hablamos, ya?… casi me convences… casi caigo!!… casi!
El rostro de Javier se tornaba cada vez más triste a medida que Alejandro terminaba de hablar. Cabizbajo, le da las espaldas a su amigoy sale… son las 08:00 de la mañana, el reloj sigue contando… 15 horas 59 minutos. En su corazón y en su mente no desaparece la idea de predicarle y, sacando valentía se dispone nuevamente al “ataque”…

Luego la 2° parte.

Bendiciones!

Convite!!!

Fala aí,

A Nação Jovem convoca a uma parada maneira, onde você é necessário para completar a lista de participantes.

Lembra que você é importante pra gente, por isso não falte.

Sábado, 19:00 na Estrada do Barro Vermelho nº 1351 (Igreja Nação de Cristo).

Te esperamos lá, valeu?

Cuando el llamado de Dios es más fuerte

No sé si acontece con ustedes, conmigo sucedió así, que cuando recibí el llamado de Dios, se levantaron muchos impedimentos tratando de hacer que desistiera.
Cuando el llamado de Dios es más fuerte, el corazón se enciende, se llena de fe, de esperanza, de pasión por ese llamado. Yo tenía 14 años cuando Dios me llamó (ahora tengo 25); no entendí casi nada de lo que me habló esa noche, pero aún recuerdo que fue una palabra con mucho poder y que hasta ahora recuerdo; además, de a poco se ha ido cumpliendo… todavía falta mucho para que se cumpla en su totalidady sólo deseo que se cumpla enterita en mí.

Con el pasar de los años se fueron presentando obstáculos: algunos ligeramente fáciles; otros, lloré hasta decir basta. Lo único que recuerdo de ese tiempo de prueba (y que sigue hasta hoy) es que esa palabra me mantenía de pie, el deseo de llegar a ese objetivo me daba fuerzas para seguir.
Muchas oportunidades se presentaron para seguir, para crecer personalmente, para desarrollarme profesionalmente, pero me alejaban de mi objetivo principal: El llamado que Dios me había hecho.

Varias personas me dijeron que estaba loco, que no pensaba lo que estaba haciendo… lo que ellos no sabían, era que yo tenía y aún tengo un llamado que arde dentro de mí, que es más fuerte.

Pensé en desistir, muchas veces, porque el sacrificio es enorme, el precio es alto y eso lo aprendí con varios errores. Si continúo cometiéndolos??? Ufff!!! Claro que sí, pero mi mentalidad es otra, ya no pienso en retroceder.
Jesús, en ningún momento pensó en dejar todo de lado, nunca pensó en tirar la toalla, llegó hasta el fin, teniendo motivos de sobra, suficientes para retirarse; si Él lo hizo, cuánto más yo, que no paso ni la mitad de lo que Él vivió y sufrió por mí.

Sólo quiero llegar al final, sólo quiero que el llamado de Dios me hizo se cumpla en mí.

Un último recado:

Nunca retrocedan, nunca desistan, sigan adelante, levántense, siempre miren por sobre las circunstancias, por sobre las pruebas y verán que lo que hay al frente es mayor que aquello que están viviendo.
“Que aquello que hoy los hace llorar, mañana los hará reír.”

Bendiciones!

Muerte = Vida

Al parecer, el título deja mucho a pensar, porque es complicado escuchar o leer una frase así “Muerte = Vida”. Como que no encuadra bien en nuestra mente humana, pero en la mente de Dios es posible.
Ahora la pregunta es: Cómo eso es posible?

La respuesta es fácil, pero tenemos que buscar bien… precisamente en la Biblia encontramos esa respuesta.
(Lo que voy a escribir ahora es mi visión de lo que leí y busqué, no tiene que ser necesariamente así.)

Leyendo el libro del Profeta Isaías, en el capítulo 6 exactamente, me encontré con una sorpresa; si leemos el versículo 1, dice: “En el año que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime…” y ahí me entró la pregunta: Por qué Isaías cita la muerte del rey Uzías, para decir que vio al Señor de esa forma? Qué tiene de importante? Ah? Después pensé y me pregunté otra vez: Quién es el rey Uzías? Qué hizo en su vida, que su muerte fue algo así como una referencia en la vida del profeta, de tal forma que lo citara?
Preguntas que, obviamente, me llevaron a revisar su vida. Y me encontré con la sorpresa del año. El rey Uzías, según lo que dice 2º Crónicas 26 (capítulo completo) hizo lo recto ante los ojos de Jehová… PERO, pero, cometió un simple error que le costó la vida (desde el versículo 16 en adelante): Cuando se sintió poderoso, porque Dios le había prosperado, su corazón se enalteció e hizo algo que no era de su incumbencia, algo que no era para él hacer.
Si leen la historia, se darán cuenta de lo que hizo, se rebeló contra Dios y, por causa de eso, su cuerpo se llenó de lepra hasta el día de su muerte y ahí la conexión… ahí está la cosa. Por eso Isaías citó la muerte de Uzías, porque cuando murió, murió también el pecado que cometió y ahí vino también (para mí) el entender lo que el profeta, según yo, quería decir.

Entonces, escribiré, de la forma que yo pienso que Isaías interpretó los hechos:

“En el año que murió el pecado, el día en que el corazón enaltecido murió, en la hora que la rebelión acabó, entonces y después de eso, Dios se manifestó con gloria y majestad y purificó mi corazón y mi boca.”

Mi corazón estaba apretado cuando pensaba en eso, no podía dejar de dar gracias a Dios por tan grande lección, porque su presencia me llenó, llenó mi corazón.
Sentí, después, que él me decía: “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”

Conclusión (o resumen): Tenemos que hacer morir el pecado en nuestras vidas y así y sólo así, veremos  a Dios manifestarse en nuestras vidas con gloria y poder.

Bendiciones.

La marca de la Promesa – By Monique Adeline

Sabemos que muchas veces nos parece muy difícil tener esperanza y fuerza cuando las circunstancias nos vienen en contra y nos encontramos ante dificultades. Uno se siente discapacitado y es casi imposible soportar el dolor…

Pero mis queridos, nadie lo dijo que sería fácil. El Señor nos ha dicho: Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

La Palabra de Dios nos muestra que tenemos que estar y permanecer animados. (2 Crónicas 32:7, Hechos 27:25).

Sin ánimo y fe jamás podremos alcanzar las bendiciones, las promesas de Dios para nuestras vidas. Pero si tú crees y pones la palabra, que te fue dada por el Señor de los Ejércitos, en tu corazón, no hay nada, pero nada, ni principados, ni potestades que te puedan detener. Porque el Señor Jesús es contigo. Y Él trabaja en favor tuyo y cuando tú menos lo esperas, ya empiezas a vivir los sueños y bendiciones de Dios para ti.

Si han tratado de destruirte, si cargan de tu fe y incluso traman contra ti, si te quieren poner en un pozo, frustrar tus sueños y hacerte desistir… confiad, porqué Jesús ya ha vencido el mundo y llevó consigo mismo nuestros dolores, nuestras tristezas. Él vive y pelea por nosotros, así somos más que vencedores!

Nadie puede borrar la marca que tenemos, el sello que hay en nosotros, la marca de la promesa que Él nos hizo. Pero igual tenemos que estar decididos… decididos a seguir a Cristo y andar con Él en todo el tiempo, en todos los momentos. Sean ellos malos o buenos. No mirando para la izquierda y ni para la derecha, pues quien se la prometió es MUY fiel para cumplirlas! Y no hablamos de cualquiera, hablamos del Señor Jesús. Porqué Él es Dios, no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta: El dijo, ¿y no hará?; Habló, ¿y no lo ejecutará? (Números 23:19)

Así mis amados hermanos, les dejo este mensaje y que se quede en vuestros corazones:

Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió – Hebreos 10:23

Bendiciones, bençãos!!

Deus é fiel!

Monique 

EL VIEJO CARPINTERO…Por Dante Gebel

Te recomiendo que leas esta historia, luego de eso te darás cuenta lo importante que es tomar decisiones.
“El le propone matrimonio en un arrebato de pasión y tal vez verdadero amor.
Alguien decide que finalmente se dedicará a su verdadera carrera y vocación: la medicina. Ella deja sus distracciones atrás, e ingresa al Instituto Bíblico con el propósito de prepararse para misionar en algún remoto lugar del mundo. Un adolescente toma la decisión de ser el mejor en el fútbol, y a partir de ahora, trabajará muy duro para lograrlo. Los dos esposos finalmente concuerdan en que ella no debe abortar, y tendrán a ese hijo. Todos tienen un denominador común: decisiones fundamentales que ahora parecen sencillas, pero afectarán su propio futuro e inconscientemente, el de los demás.
El primero dejará de ser un soltero sin preocuparse por cuál jean usará el sá
bado, para transformarse en el eje de una familia. Otro salvará cientos de vidas en un hospital, desde una sala de emergencias. La chica que una vez decidió prepararse en el Instituto, ahora predica en un rincón de Nueva Guinea. El otro es un reconocido futbolista y acaba de firmar un contrato millonario para jugar en Italia. La pareja que una vez decidió no abortar, hoy escucha a su hijo dar su discurso presidencial desde la Casa Blanca. Decisiones que causan un golpe cósmico en algún lugar. Decisiones que afectarán generacionalmente a otros. Pequeñas decisiones que pasarán desapercibidas para cualquier escritor de grandes acontecimientos, pero que con el correr del tiempo, se transformarán en historia grande. Yo tengo una historia, que habla de esas “sencillas” decisiones.

Era una fría mañana de mayo, y el hombre pasaba el cumpleaños más triste de toda su existencia. Cumplía sus primeras cinco décadas de vida y el saldo no era favorable. Su esposa había enfermado hacía unos cuantos años. No importaba cuántos, habían sido eternos. El hombre, de oficio carpintero, había visto cómo gradualmente el cáncer se llevaba lentamente a la compañera de casi toda una vida. Era una enfermedad humillante. ¿Cuándo fue la última vez que éste hombre de manos rústicas había dormido toda la noche? Casi no lo recordaba. Todo se había transformado en gris desde que el maldito cáncer llegó a casa. Su esposa no tenía el menor parecido con la foto del viejo retrato matrimonial que colgaba sobre la cama. Ahora solo era un rostro cadavérico, níveo, sin color y por debajo del peso normal de cualquier ser humano. “-Usted es una señora adulta- había dicho el médico-, váyase a casa, y… espere.”. El hombre, temperamental y de manos rudas, sabía lo que había de esperar. Lo inevitable. Aquello que le arrebataría su esposa y la madre sus cuatro hijos. Sin piedad, sin otorgarle unos años más de gracia. El putrefacto aliento de la muerte parecía llenar la atmósfera con el pasar de los días. La bebida era como una anestesia para el viejo carpintero. Por lo menos, por unas horas no estaba obligado a pensar. Por el tiempo que durara la borrachera, tendría un entretiempo en medio de una vida que no le daba tregua. Había cualquier tipo de alcohol diseminado por toda la casa; en el armario, la heladera, el garage, el galpón, y hasta una botella en el aserrín de un viejo y enmohecido barril. Este era su cumpleaños. El hombre festejaba un año más de vida y un año menos junto a su esposa. El gemido de su esposa lo despertó del letargo.”-Recuerda- dijo suavemente la mujer- que hoy estamos invitados a ir a esa iglesia…” El hombre hizo un gesto de disgusto. El había sido luterano desde su niñez y hacía años que no pisaba una iglesia. Apenas recordaba algunas canciones religiosas en idioma alemán que se entonaban en su Entre Ríos natal. Pero el pedido de su mujer no era una opción, era un ruego desesperado. Tal vez el último deseo de quien lucha cuerpo a cuerpo con el tumor que se empecinó en invadirlo todo. Un último intento por acercarse a Dios antes de partir para siempre. El carpintero de las manos rudas y aliento a bebida blanca, asintió con la cabeza. Irán a esa iglesia que su hijo mayor les había hablado. Estaba un poco lejos, pero cuando el cáncer se instala en un hogar, a nadie le importa el tiempo. Ya nadie duerme en la casa del carpintero. Esa noche, la del cumpleaños, el matrimonio llegó con sus dos hijos menores a la remota iglesia evangélica de algún barrio de Del Viso, Buenos Aires. El se apoyó en la pared del fondo y oyó el sermón. “-Linda manera de festejar el cumpleaños” – habrá pensado. Pero continuó allí con profundo respeto, viendo como su esposa lloraba frente al altar. El casi no oyó el mensaje, pero presintió que debía acompañar a su mujer, y lentamente, el hombre que escondía botellas de alcohol en el aserrín, pasó al frente. Los dos tomaron una decisión. Aceptaron a Cristo como su suficiente Salvador. Una sencilla decisión que no pareció demasiado histórica, y estoy seguro que muy pocos, esa noche, se percataron del carpintero y su enferma esposa. Pero a ellos le cambió la vida para siempre. Ella observó cómo el cáncer retrocedía lentamente hasta transformarse milagrosamente en un mal recuerdo. El hombre se deshizo de todas las botellas de alcohol y jamás volvió a tomar. Lo que comenzó como un mal día, terminó con una decisión que afectan el futuro para siempre. A propósito, la historia es real y ocurrió un primero de mayo de 1975. El carpintero de las manos rudas jamás se hubiese imaginado que debido a su buena decisión, no sólo se sanaría su esposa, sino también, algún día afectaría a sus hijos. Su hijo menor, que por aquel tiempo tenía siete añitos, hoy le predica a cientos de jóvenes y entre otras cosas, escribe esta nota. Eso es a lo que yo llamo una decisión generacional. Miles son afectados por un sencillo paso al frente. Cuando decidas a qué te vas a dedicar, con quién te vas a casar, o sencillamente pases al frente de algún altar a tomar un nuevo compromiso con el Señor, recuerda que estás escribiendo la historia. La tuya y la de los demás. Hace poco les dije a mis padres que estaba profundamente agradecido por aquel gris primero de mayo en el que tomaron la decisión más radical de sus vidas. Les dije que cada joven que llegaba a oír mis mensajes, también le estaban agradecidos. Y les dije, además, que siento una tremenda responsabilidad, cuando tomo una de esas “sencillas” decisiones como por ejemplo, el escribir esta nota. Porque nunca sé a quiénes y a cuántos estoy afectando. Aunque de algo estoy completamente seguro: a cada minuto de nuestras vidas, escribimos la historia.”

Buen siervo y fiel…

Estando en una reunión de 12, el pastor nos habló de algo que había leído, pero que no había interpretado de la forma que él lo hizo; es así como comienza esta historia: Buen siervo y fiel…
Esa noche fue especialmente “apaleadora”, por qué?, porque aparte de recibir una palabra que me hizo estremecer, el día de trabajo fue más o menos igual.
El pastor nos hizo buscar en Mateo 25, la parábola de los talentos, entonces nos hizo leer dos veces ese pedazo de la Biblia. Después nos preguntó a cada uno lo que nos había llamado la atención, dijimos varias cosas, como por ejemplo, que al que tenía un talento, ése se le fue quitado y fue dado al que tenía más, que el señor entregó a cada uno según su capacidad… pero hubo uno que dijo que a los primeros dos les había dicho “Buen siervo y fiel” y al tercero le dijo “Siervo malo y negligente” (esa palabra retumbó en mis oídos), entonces el pastor se detuvo allí y comenzó a explicar este pedazo.
Fue una revelación de Dios a mi vida, porque no lo había visto desde ese punto, en que el señor dice: Buen siervo y siervo malo, es decir, que para Dios no existen términos medios… ahí se me vino a la mente ese versículo donde dice: “o somos fríos o calientes, a los tibios los vomitaré de mi boca”, entonces vino algo así como cuando sabes que hemos hecho algo que no es correcto, o que lo hemos hecho, pero no de buena forma (me explico: Dios nos entrega talentos según nuestra capacidad (5, 2, 1) y él nos deja la responsabilidad de cuidar esos talentos y hacerlos crecer).
Cuando terminó de interpretarnos esa parábola, hizo la pregunta del millón de dólares: “¿Sientes que eres un buen o un mal siervo?”… la pregunta caló hondo dentro de mí, porque en mi interior sabía que había trabajado en esos talentos que me dio, pero no lo había hecho bien, entonces afloró esa típica sensación de: Oh, Oh! Parece que metí las patas; en eso, vino inmediatamente el Espíritu Santo a poner esa convicción, de que hasta ahora no he sido un buen siervo. A todo esto, en mi mente, me decía a mí mismo: “Pero si yo he hecho la obra que me han dicho que haga, no creo haberlo hecho mal…”, y el pastor pregunta: “¿Y dónde está el fruto?”, ahí, en ese momento, todos mis argumentos se fueron al piso y me sentí un paño para limpiarse los pies, me sentí mal, muy mal, porque no había sido, hasta ese día, un buen siervo y lo único que quería hacer era llorar… lo hice una vez que llegué a mi casa, me fui a mi pieza a orar y pedir perdón, me humillé y le rogué que tuviera misericordia, que no alejara su mano de mí, fue en ese instante cuando sentí el perdón incomparable de Dios en mi vida.
Ahora lucho con todas mis fuerzas por ser un siervo bueno… porque para Dios no hay términos medios… o eres bueno o eres malo…

Ser un buen siervo, no es sólo asistir sagradamente todos los domingos a la Iglesia, o tocar todos los días un instrumento, ser un buen siervo implica, a veces, tener que dejar cosas que nos gustan por hacer la voluntad del Padre, hacer lo que no nos gusta muchas veces… es ahí cuando Dios ve si somos buenos y FIELES o malos y NEGLIGENTES… 

¿Acaso eres un buen siervo o uno malo?
¿Te has hecho esa pregunta? 
Dios, como escribí en un artículo anterior, es un Dios de oportunidades y él trae esa convicción… Aún es tiempo de corregir nuestros errores, si es que hemos sido negligentes y Dios trae la satisfacción si es que hemos hecho un buen trabajo hasta ahora…

Murmuración…. aarrrrrgggggghhhhhh!!!!!!!!

La primera vez que escuché esta palabra, no le tomé el peso ni la implicancia en mi vida, porque no había estado en ese tipo de problemas, no me había metido antes en líos como ese. Pero ahora es diferente, me siento mal porque ocurrió así; pero debo tener en cuanta de que el diablo levanta ese tipo de argumentos, sólo para hacernos caer, para que nos vea tristes y nos robe la bendición… no lo hizo, no logró ese objetivo. Esta vez no podré contar con detalles lo que ocurrió (por respeto), las personas importantes en mi vida lo saben y de ahí no debe salir, para que el objetivo del diablo no se cumpla, por lo tanto, seré más general de lo que comúnmente ustedes han podido leer en los posts anteriores. Y es que cuando dicen cosas de uno, que obviamente no son verdad, la moral se cae, como que todo se viene al suelo, uno se entristece mucho, porque este tipo de pecados se expande muy rápido, más de lo que uno cree, y es tan delicado hablar de esto en específico, que aun para escribir este artículo, tengo que ser muy precavido y cuidadoso de escribir lo justo y necesario. Busqué en la Biblia algún indicio de este pecado y me encontré con la historia de Jeremías, lo que pasó y todo lo que hablaron de él; en el capítulo 20, verso 10 dice: “10. Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12. Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado tu causa.” Después de leer este párrafo, me di cuenta de que Dios reprueba este tipo de hechos y actitudes, pero también está pendiente de que sus hijos no sufran daño… porque tengo que decir que me dañó un poco, me enfurecí mucho, pido perdón porque me descargué con mi pastor, levanté la voz, tenía ganas de golpear cualquier cosa, no sé, estaba muy enojado y es que esa situación me descolocó por completo, me pilló como volando bajo, me remeció el piso y casi, casi me hace caer… me acordé que yo mismo prediqué a mis discípulos acerca de enojarse y molestarse por algo y se me vino a la mente de inmediato… “Airaos, pero no pequéis…”, eso me calmó, mi pastor oró por mí y dejamos todo en las manos de Dios, para que él hiciera su voluntad en este embrollo. Ahora sólo espero en su presencia, escondido en sus brazos, que haga lo que tenga que hacer, porque como dice la canción de Hillsong: “When the oceans rise and thunders roar, I will soar with you above the storm… I will be still, know you are God.”, en español: “Aunque se levante y ruja el mar, volaré sobre la tempestad… quieto estaré, sé que eres Dios.”.No tengo que preocuparme más de lo que pueda pasar… sólo pongo mi confianza y mi vida en las manos de Dios y sé que saldré victorioso… sé que venceré…Yo sé que él es Dios… quieto estaré…Bendiciones… 

ORAR… ORAR… HASTA VER EL MILAGRO…

Es un poco difícil poder pasar un día sin orar, aún cuando ya eres una persona que se ha hecho un hábito, y es que orar, para un cristiano, es fundamental para estar de pie durante el día, como que te da fuerzas para hacer las cosas que con las tuyas no puedes. Eso me ha pasado muchas veces, sobretodo cuando tengo mis días libres, cuando me levanto tarde, cuando hago otras cosas que no tienen importancia o relevancia, reemplazando lo que sí realmente importa, lo que sí tiene una relevancia enorme en mi vida… ORAR. Cuando hablamos de orar, uno se imagina estar 1 hora o más arrodillado, suplicando por piedad o algo por el estilo; pero en estos últimos años, no sé cuántos, he aprendido que no solamente se ora de esa manera, no, existen muchas formas de orar, las que uso frecuentemente son: cuando voy camino a mi trabajo en la mañana o la tarde, voy hablando solo, obvio que no cierro los ojos, puedo chocar con alguien o pisar cosas que dejan esos animales callejeros llamados perros; algunos me quedan mirando y piensan “este está loco” o cosa por el estilo, pero yo voy en mi onda y he sentido la presencia de Dios viniendo sobre mí, haciéndome llorar incluso; también cierro mis ojos y con todo mi corazón digo tres o cuatro palabras y también tiene su efecto; sentado, de pie, arrodillado, tirado en el suelo, junto a mi cama, en cualquier parte; sé y tengo la experiencia de que Dios oye cada una de nuestras peticiones y nuestros ruegos, aún en este momento siento cómo Dios está hablándome a través de lo que estoy escribiendo… siento que esta también es una oración, que va hacia el cielo con todo mi corazón, esperando que sea de un olor fragante, pidiendo perdón por haber descolgado el teléfono espiritual, por haber desconectado mi espíritu del cielo… “Señor, sólo te pido que sigas ministrando mi vida, que sigas llenándome y renovando mi corazón, que sigas cambiando lo que haya que cambiar, que sigas poniendo una porción más grande de tu presencia en mí y que mi carne muera por completo; Papito, que esto que estás haciendo conmigo ahora, puedas hacérselo sentir a los que me diste, un toque de tu presencia, que los cambies así como lo has hecho conmigo, que ministres sus vidas, poniendo palabras en sus corazones que los hagan crecer, así como me has hablado a mí y mucho más, que se puedan enamorar de Ti, como yo lo estoy… te pido por ellos… tu bendición sea sobre ellos. Por los que están sobre mí, por aquellos que me guían, ellos que me hacen crecer con su testimonio y su corrección, que tu unción y tu poder estén en ellos, mis padres espirituales, continúa guiándolos y direccionándolos hacia la perfección que eres Tú, mi amado Jesús; por los que están a mi lado, mis compañeros de batalla, esos que siempre me levantan, que siempre están ahí, en el momento indicado, te doy tantas gracias por haberlos puesto a mi lado, han sido de una bendición enorme; ellos, mis amigos y mis co-12 (hombres y mujeres), gracias por ellos, te pido que una bendición especial sea sobre ellos, llenándolos en este mismo instante… Por mi familia siempre te doy gracias, ya que tu diestra nos ha sostenido, desde que tengo uso de razón, has estado con nosotros, sé que tu bendición está sobre cada integrante, mi papá, mi mamá, mis hermanos y sobre mí…gracias… así como dice esta hermosa canción, que ha sido mi oración diaria: “Dame tus ojos”, “dame lo que necesito para ser como tú”, “dame tu corazón”, es lo que te pido, es lo que ruego, todos los días… ser más como tú… gracias por tu amor y bendición, gracias por amarme tanto, que usas hasta lo inimaginable para darme lecciones de vida, esas que hacen crecer y llegar cada vez más alto, te amo más que a mi vida, tú eres lo más importante en mí, más que cualquier cosa o persona, tú sabes que mi primera opción eres tú y si tengo que renunciar a algo o alguien por amor a Ti, no lo pienso dos veces. Te amo demasiado… eres el amor de mi vida…mi amado…Así como han comentado muchas personas que lo que escribo les bendice, espero que lo anterior no sea la excepción, mi deseo es, que lo que me ocurra pueda bendecir a otros y que puedan crecer… Muchas bendiciones.

Dios, un Dios de oportunidades.

Hace un par de semanas sentí el golpe duro de la muerte, no me morí yo, se murió un amigo muy querido, que ahora está con Dios, seguramente pasándola mejor que nosotros; pero no quiero ahondar en ese aspecto, sino en lo que pasó después… Pasados los días, me entero que otro amigo estaba desaparecido, entonces se imaginarán lo que pensé: “A este le pasó algo grave”, porque nadie sabía dónde se había metido. Entonces comenzó la espera de saber su paradero… nos enteramos, a nuestro pesar, pero aliviados también porque no le pasó nada, de que había pecado con algo que había dejado de lado hace mucho tiempo (no voy a contar en detalle, quiero proteger la integridad de mi amado amigo), entonces yo me entristecí mucho, porque aprecio a esta persona, la he conocido desde algún tiempo y nos hemos hecho muy buenos amigos. Fue una cuestión como de proporciones grandes, fue un pecadote, de esos que dan vergüenza contar, pero pienso (porque no he podido contactarme con él) que ya pidió perdón a Dios, que ya asumió la responsabilidad que eso implica, que también asumió las consecuencias de su acto y todo lo demás. Por qué cuento este hecho, porque quiero llegar al título, es decir, mostrar que Dios es un Dios de oportunidades.Cuando uno está siendo tentado por el diablo, siempre sentirá que lo que tiene enfrente es lo que saciará su sed, es en ese punto cuando uno toma la decisión, sí o no, lo tomo o lo alejo de mí, y por lo general decidimos por la primera opción, o sea, decimos que sí. Después de cometido el pecado (porque uno no “cae” en pecado, es uno el que cede, es uno el que peca), el mismísimo diablo que nos puso tan “delicioso” banquete, nos acusa delante de Dios y le dice:”Ahí está tu hijo, mira lo que hizo… Qué vas a hacer?????” y es en ese momento cuando la culpa viene a golpear a la puerta incansablemente hasta que uno cede y piensa que ya no tiene vuelta, que como lo ha hecho otras veces, cree que Dios ya no confía en uno, que no lo va a perdonar…Pero es ahí donde entra a jugar de titular la oración, porque es fundamental que uno le diga a Dios lo que ocurrió, con lujo de detalles, todo, que no se nos quede nada de lo cual el enemigo pueda asirse para culparnos; eso sí, debemos estar arrepentidos de corazón (arrepentimiento: cambio de mentalidad), si no, no funciona. Es entonces cuando el Espíritu Santo sale al campo de juego, reemplazando culpa por paz, pecado por perdón y sanidad, suciedad por santidad y, a su vez, nos trae la botellita con el agua que nos refresca, así me he sentido cuando recibo el perdón de mi amado Dios, me cambia por completo, me levanta y me dice: “Vamos hijo, hay que seguir adelante, ya olvidé lo que hiciste; para mí, estás sanito y limpiecito” y siento que me da otra oportunidad para pelear, otra chance para seguir su camino y llegar a ser como Él.La conclusión de todo esto es que Dios espera que vayamos a Él, cuando hemos pecado y aún cuando no hayamos hecho nada de lo que podamos arrepentirnos, con un corazón humillado y sincero, sin tapujos ni pelos en la lengua, creyendo que nos va a perdonar (eso es importante: CREER) y sentir que la presencia de Dios nos renueva y nos da fuerza para seguir adelante. Recuerden que Dios siempre, siempre nos da una nueva oportunidad para continuar…

Escrito en Dios, Iglesia, jesus, vida. Etiquetas: . 6 Comentarios »