Buen siervo y fiel…

Estando en una reunión de 12, el pastor nos habló de algo que había leído, pero que no había interpretado de la forma que él lo hizo; es así como comienza esta historia: Buen siervo y fiel…
Esa noche fue especialmente “apaleadora”, por qué?, porque aparte de recibir una palabra que me hizo estremecer, el día de trabajo fue más o menos igual.
El pastor nos hizo buscar en Mateo 25, la parábola de los talentos, entonces nos hizo leer dos veces ese pedazo de la Biblia. Después nos preguntó a cada uno lo que nos había llamado la atención, dijimos varias cosas, como por ejemplo, que al que tenía un talento, ése se le fue quitado y fue dado al que tenía más, que el señor entregó a cada uno según su capacidad… pero hubo uno que dijo que a los primeros dos les había dicho “Buen siervo y fiel” y al tercero le dijo “Siervo malo y negligente” (esa palabra retumbó en mis oídos), entonces el pastor se detuvo allí y comenzó a explicar este pedazo.
Fue una revelación de Dios a mi vida, porque no lo había visto desde ese punto, en que el señor dice: Buen siervo y siervo malo, es decir, que para Dios no existen términos medios… ahí se me vino a la mente ese versículo donde dice: “o somos fríos o calientes, a los tibios los vomitaré de mi boca”, entonces vino algo así como cuando sabes que hemos hecho algo que no es correcto, o que lo hemos hecho, pero no de buena forma (me explico: Dios nos entrega talentos según nuestra capacidad (5, 2, 1) y él nos deja la responsabilidad de cuidar esos talentos y hacerlos crecer).
Cuando terminó de interpretarnos esa parábola, hizo la pregunta del millón de dólares: “¿Sientes que eres un buen o un mal siervo?”… la pregunta caló hondo dentro de mí, porque en mi interior sabía que había trabajado en esos talentos que me dio, pero no lo había hecho bien, entonces afloró esa típica sensación de: Oh, Oh! Parece que metí las patas; en eso, vino inmediatamente el Espíritu Santo a poner esa convicción, de que hasta ahora no he sido un buen siervo. A todo esto, en mi mente, me decía a mí mismo: “Pero si yo he hecho la obra que me han dicho que haga, no creo haberlo hecho mal…”, y el pastor pregunta: “¿Y dónde está el fruto?”, ahí, en ese momento, todos mis argumentos se fueron al piso y me sentí un paño para limpiarse los pies, me sentí mal, muy mal, porque no había sido, hasta ese día, un buen siervo y lo único que quería hacer era llorar… lo hice una vez que llegué a mi casa, me fui a mi pieza a orar y pedir perdón, me humillé y le rogué que tuviera misericordia, que no alejara su mano de mí, fue en ese instante cuando sentí el perdón incomparable de Dios en mi vida.
Ahora lucho con todas mis fuerzas por ser un siervo bueno… porque para Dios no hay términos medios… o eres bueno o eres malo…

Ser un buen siervo, no es sólo asistir sagradamente todos los domingos a la Iglesia, o tocar todos los días un instrumento, ser un buen siervo implica, a veces, tener que dejar cosas que nos gustan por hacer la voluntad del Padre, hacer lo que no nos gusta muchas veces… es ahí cuando Dios ve si somos buenos y FIELES o malos y NEGLIGENTES… 

¿Acaso eres un buen siervo o uno malo?
¿Te has hecho esa pregunta? 
Dios, como escribí en un artículo anterior, es un Dios de oportunidades y él trae esa convicción… Aún es tiempo de corregir nuestros errores, si es que hemos sido negligentes y Dios trae la satisfacción si es que hemos hecho un buen trabajo hasta ahora…

Murmuración…. aarrrrrgggggghhhhhh!!!!!!!!

La primera vez que escuché esta palabra, no le tomé el peso ni la implicancia en mi vida, porque no había estado en ese tipo de problemas, no me había metido antes en líos como ese. Pero ahora es diferente, me siento mal porque ocurrió así; pero debo tener en cuanta de que el diablo levanta ese tipo de argumentos, sólo para hacernos caer, para que nos vea tristes y nos robe la bendición… no lo hizo, no logró ese objetivo. Esta vez no podré contar con detalles lo que ocurrió (por respeto), las personas importantes en mi vida lo saben y de ahí no debe salir, para que el objetivo del diablo no se cumpla, por lo tanto, seré más general de lo que comúnmente ustedes han podido leer en los posts anteriores. Y es que cuando dicen cosas de uno, que obviamente no son verdad, la moral se cae, como que todo se viene al suelo, uno se entristece mucho, porque este tipo de pecados se expande muy rápido, más de lo que uno cree, y es tan delicado hablar de esto en específico, que aun para escribir este artículo, tengo que ser muy precavido y cuidadoso de escribir lo justo y necesario. Busqué en la Biblia algún indicio de este pecado y me encontré con la historia de Jeremías, lo que pasó y todo lo que hablaron de él; en el capítulo 20, verso 10 dice: “10. Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12. Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado tu causa.” Después de leer este párrafo, me di cuenta de que Dios reprueba este tipo de hechos y actitudes, pero también está pendiente de que sus hijos no sufran daño… porque tengo que decir que me dañó un poco, me enfurecí mucho, pido perdón porque me descargué con mi pastor, levanté la voz, tenía ganas de golpear cualquier cosa, no sé, estaba muy enojado y es que esa situación me descolocó por completo, me pilló como volando bajo, me remeció el piso y casi, casi me hace caer… me acordé que yo mismo prediqué a mis discípulos acerca de enojarse y molestarse por algo y se me vino a la mente de inmediato… “Airaos, pero no pequéis…”, eso me calmó, mi pastor oró por mí y dejamos todo en las manos de Dios, para que él hiciera su voluntad en este embrollo. Ahora sólo espero en su presencia, escondido en sus brazos, que haga lo que tenga que hacer, porque como dice la canción de Hillsong: “When the oceans rise and thunders roar, I will soar with you above the storm… I will be still, know you are God.”, en español: “Aunque se levante y ruja el mar, volaré sobre la tempestad… quieto estaré, sé que eres Dios.”.No tengo que preocuparme más de lo que pueda pasar… sólo pongo mi confianza y mi vida en las manos de Dios y sé que saldré victorioso… sé que venceré…Yo sé que él es Dios… quieto estaré…Bendiciones…